REUNION CUMBRE DEL PERIODISMO
SOBRE DESARROLLO SUSTENTABLE

23 y 24 de noviembre de 1996
Punta del Este, Uruguay

DESARROLLO: Utilización de recursos domésticos sería la clave

por Senthil Ratnasabapathy

VIENA, 11 nov (IPS) Los países pobres deberían desarrollar industrias de mano de obra intensiva y baja tecnología utilizando recursos locales como forma de crecimiento económico, destacó hoy la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI).

Las naciones en desarrollo deberían usar la materia prima para fabricar sus propios productos de exportación en lugar de procurar exportar esa materia prima, ya que los productos manufacturados alcanzan en el mercado mundial precios muy superiores, según la agencia.

Una vez completada esta primera etapa, los países en vías de desarrollo, y en especial los menos desarrollados, deberían elegir el momento para introducir tecnología moderna, dice ONUDI en su Informe sobre Desarrollo Industrial correspondiente a 1996.

ONUDI, con sede en Viena, trabaja en favor del desarrollo industrial de las naciones pobres y las economías en transición.

Los países industrializados aún dominan el sector de los productos manufacturados, pero su dominación decrece gradualmente, como lo demuestra su contribución al crecimiento global según el valor de manufactura agregada (VMA), o la diferencia entre el valor de bienes manufacturados y su valor en bruto.

La tasa de crecimiento del VMA mundial cayó de 4,8 por ciento en 1994 a 3,8 por ciento en 1995. Los países en desarrollo registraron 6,7 por ciento de crecimiento, frente a sólo 3,4 por ciento de los estados industrializados.

Sin embargo, entre las naciones pobres existen grandes variaciones, destaca el informe. Como se esperaba, el crecimiento del VMA mundial está encabezado por países recientemente industrializados, como Corea del Sur, Taiwán y Singapur, además de China, mientras la mayor parte de Africa registró un bajo crecimiento.

Debido en parte a la crisis financiera de México, el crecimiento del VMA de América Latina y el Caribe se redujo de 5,9 por ciento a 5,1 por ciento entre 1994 y 1994, mientras el de China y el este y sudeste asiático creció 10,7 por ciento. Asia meridional también registró un impresionante crecimiento de 7,5 por ciento.

El VMA de Africa subsahariana creció 1,8 por ciento en el mismo período, frente a 0,5 por ciento en el período anterior, pero la región es muy débil, resalta el documento de ONUDI.

Mientras, los estados de Europa central y oriental lograron detener la caída de su producción industrial, de menos 8,8 por ciento en 1994 a menos 4,1 por ciento el año último.

Países como la República Checa, Hungría y Polonia, que instituyeron políticas de libre mercado mucho antes que otros vecinos de la región, están adaptando su sector industrial a la nueva situación con buenos resultados, señaló Jang-Won Suh, director del departamento de estudios e investigaciones de ONUDI.

Las naciones menos desarrolladas, pese a estar por debajo del grupo de los países de reciente industrialización, pueden explotar las diferencias en el crecimiento industrial y económico, subraya el informe.

Los países de reciente industrialización comenzaron por especializarse en sectores industriales de mano de obra intensiva y baja tecnología, pero a medida que crecían sus economías y su nivel de vida, pasaron a las industrias de alta tecnología y capital humano intensivo.

Este tipo de industrias, como el transporte y las comunicaciones, requieren mayores recursos humanos y mayor inversión de capital.

En el proceso, empresas de países de reciente industrialización reinvierten las industrias de mano de obra intensiva en en naciones menos desarrolladas con mano de obra barata.

La tecnología para tales industrias está ampliamente disponible, por lo tanto la tarea de los países en desarrollo consiste en elegir la más apropiada y con el precio más conveniente, observó Suh. Estas tecnologías no requieren ninguna innovación por parte de los usuarios.

De esa forma, en lugar de exportar cuero, estos países podrían especializarse en productos de cuero. Una teoría similar se aplicaría a textiles y prendas de vestir, y en el caso de Africa, que exporta productos agrícolas, al procesamiento de alimentos, dijo.

Aunque los gobiernos ya no tienen un papel central en la planificación ni en la administración del desarrollo industrial, aún tienen importantes tareas a cumplir, como la creación de estrategias de desarrollo más orientadas a la exportación y la promoción de la cooperación regional y subregional.

Y aunque la inversión extranjera se considera vital para el desarrollo, en último término la inversión, la política y la habilidad empresarial domésticas serán los elementos decisivos para el desarrollo industrial de las naciones pobres, según ONUDI.

Finalmente, los países en desarrollo deberían otorgar particular énfasis a las pequeñas y medianas industrias, sugiere el informe en base a numerosas experiencias positivas en todo el mundo. (FIN/IPS/tra-en/cd/sr/ml/dv/96)